Sword and Flower

La reacción más emotiva que esta serie consiguió sacarme fue un suspiro de exasperación y un gruñido de aburrimiento. 
Creo que hacía muchísimo tiempo que no abandonaba un dorama con tan mal sabor de boca. Para empezar, el cámara es peor que un aficionado en muchas ocasiones. Da la sensación que de vez en cuando se emociona  y le da un venazo artístico que quiere mostrar y exhibir como si no hubiese mañana por lo que empieza a buscar ángulos y dar vueltas sin sentido.
Una vez más el protagonista masculino es un guaperas que queda muy bien delante de la cámara y sabe poner poses y una sola cara que utiliza para expresar absolutamente todas las emociones. La protagonista feminina no destaca en absoluto, pero tampoco puedo quejarme y los secundarios pues... están ahí. 

Sinceramente, es un dorama con una buena trama, pero el hecho de que casi todo el resto de elementos que participan en la serie sean, en ocasiones, de risa bajan el nivel de la producción a tal nivel que pone de los nervios.
Por lo que, si lo que queréis es reíros un rato y buscar fallos, adelante. 

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